cumple años igual que tú y que yo, y que él
y que el silencio en que se guardan las vidas que dejan de existir.
Cumple años desde que el hombre es hombre y se dio cuenta de que no todo el mundo era suyo
y que habían quienes y qués que no lo amaban
que ni siquiera lo toleraban
y el mero hecho de que alguien no apreciara su existencia
le provocó una sensación
como si le tiraran agua fría en el espinazo
como si la música estuviese compuesta solo de notas equivocadas
como si cayera miles de kilómetros
como si serpientes invisibles se le enroscaran en las piernas y en el estómago
como si escuchara por los ojos y viera por la boca, y escuchara por los pies
como si se ahogara en sus errores y sus sospechas
como si todo fuera diferente, desconocido.
El hombre se vio invadido, encogido por las sensaciones que le provocó dicho descubrimiento
y pensó en dejar de existir, se cuestionó su presencia en aquel mundo que ahora sabía hostil
lo pensó, lo pensó, vivió pensándolo
lo pensó mientras cazaba
lo pensó mientras fabricaba casas, arcos y puntas de proyectil
lo pensó mientras moldeaba cerámicas y las pintaba
lo pensó mientras construía caminos para huir de lo que temía
lo pensó mientas asaba la carne y cultivaba trigo
lo pensó mientras se vestía
lo pensó construyendo palacios, iglesias, pueblos
lo pensó dialogando y escribiendo
lo pensó leyendo
lo pensó viajando
lo pensó conquistando
lo pensó haciendo la revolución y la guerra
lo pensó viviendo en ciudades
lo pensó oprimiendo
lo pensó siendo oprimido
lo pensó trabajando en fabricas y viajando en ferrocarril
lo pensó comprando un auto
lo pensó leyendo diarios y revistas
lo pensó haciendo zapping
lo pensó leyendo un blog.
Pero así como se dio cuenda de que el miedo existía se dio cuenta de que podía vencerlo
o por lo menos
domesticarlo.

11 comentarios:
Yo creo que nunca lo ha pensado realmente. La domesticación del miedo no resuelve el problema principal, a mí gusto. Lo desvía y lo --por decirlo de un modo-- sublima.
Y, creo que nunca lo ha pensado porque de ser así yo no estaría respondiendo esta entrada ni tú hubieras siquiera podido escribir esto --ni nada--.
Con algo hay que entretenerse. Habrán dicho.
Pensaba en una respuesta para tu comentario/ensayo, pero no creo que la haya, salvo quizás el hecho de que precisamente por eso es domesticación y no dominación o eliminación, como dices tú, el miedo tiene que existir...pero hay algo que no comprendo...¿tú dices que yo escribo porque temo?
(¿cuál es tu obsesión con la sublimación?)
Yo nunca he dicho que el miedo "tiene" que existir. Sólo dije que domesticar es sólo tolerar y aceptar --no estoy emitiendo un juicio de valor de eso, de ninguna forma--. Pero jamás he dicho que la existencia del miedo sea inevitable.
No digo solamente que escribes porque temes, sino que vives porque temes. Ahora, si vives para temer, eso es otro cuento claramente.
¿Mi obsesión con la sublimación? Tiene que ver con vivir con miedo pero no vivir para el miedo.
¿Cómo tantos laberintos caben en un ser que utiliza tan poco espacio en el mundo?
(por lo menos a lo ancho)
Enamórate de una inglesa y verás.
¿Qué tanta diferencia tiene con un inglés?
Esa experiencia ya la tengo
yo creo que la obsesión por la sublimación tien que ver con el miedo a la desaparición; y es algo que creo compartimos todos [los que escribimos] [y los que no también]
Ps: maldita flema inglesa, malditos cuerpos torturados ingleses.
¿Qué tanta diferencia?
Mucha. Un cromosoma distinto.
PS. ¿Cómo quedaste con tu experiencia inglesa?
¿Como crees tú?
Con ingleses nunca se sabe. Tengo una idea. Pero quiero el testimonio.
No más historia oral por favor! Pero si quieres saber fue extraño, implicó grandes cantidades de té de la más variada índole además de prácticas y actitudes dignas de novela del siglo XIX.
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