Juro de rodillas que tenía todo un texto pensado respecto a ese concepto...pero
ahora sentada frente a la pantalla me di cuenta nuevamente de que lo docto no es lo
mío, así que desistiré.
En lugar de eso quiero dejar constancia de lo incómodo que es hacer u oír un ruido
absolutamente cotidiano en un ambiente de absoluto silencio (léase sala de espera de
lo que sea, prueba y, como no, la biblioteca de Filo y Humanidades, en el piso de
abajo por supuesto).
Vivan.

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