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Porque de algo hay que morirse.

sábado, 5 de junio de 2010

El Amor Después...

Bueno...dado que estoy en mi etapa pre-filosófica decidí hacerlos partícipes de mis cuestionamientos actuales respecto a el AMOR, si señoras y señores, aquel infame o hermoso sentimiento dependiendo de como nos haya tratado será el protagonista de la entrada de hoy.
En realidad, más que el sentimiento en sí, será de mi relación con él. A lo largo de mi escasa vida, nos hemos encontrado algunas veces y otras creí que nos encontrábamos(pero resultó ser una mentira colosal) pero de nuestros encuentros he podido aprender algunas cosas...y de nuestros desencuentros más aún.
De los encuentros no hablaré...porque la verdad, hablar de felicidad es un mal negocio, nadie se identifica con alguien que es feliz, principalmente porque ellos mismos no creen serlo. Y desprecian al feliz por serlo mientras ellos "sufren", después,algo muy malo les pasa y se dan cuenta de que lo que tenían antes no estaba tan mal, pero no pueden volver y así suma y sigue.
De modo que hablaré de la infelicidad de los encuentros con el amor que no fueron tales...es decir, no les describiré mis experiencias amorosas (hay 1 que ya conocen pero el resto es solo mío)pero si las sensaciones y quizás las ideas locas que cruzaron mi mente.
He tenido solo 2 desencuentros con el amor, por decirlo de alguna manera, uno lo conocen y el otro no. Pero estas cosas suelen ser todas iguales...incluso la que me sucede hoy, que podríamos denominar desencuentro n°3, con algunas salvedades.
Los primeros 2 desencuentros fueron lo suficientemente largos como para hacerme pensar que eran encuentros, y muy certeros además.
Pero como todo en la vida, me hicieron caer, pegarme muy fuerte y por supuesto sufrir, casi tanto como para hacerme pensar que para eso vinimos. Luego descubrí (o más bien, pensé durante un tiempo)que no era así. Que había cosas buenas por las que había que sonreír, que acto mecánico más extraño..y sin embargo me encanta. Sostengo la firme creencia de que no hay nadie que se vea feo con una sonrisa, por chuecos que tenga los dientes.Pero esa soy yo.

Acabo de darme cuenta de que esta entrada da para muy largo...tal vez demasiado. Así que dejaré esto como la introducción y retormaré más adelante, cuando todo lo que me aqueja se haya atenuado.

Vivan.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajaja Cata, tengo un reparo... yo conozco un hombre con sonrisa y es feo igual, supongo que adivinarás quien es :)
Saludos
Trini.