Dedicado a todos los imbéciles que me preguntaron como me iba con Intro
Vamos, nos llaman a juntarnos en el Malecón
(y...¿terminaron?)
Es mayo, en el puerto hace frío, pero aún no tanto
(y...¿terminaron?)
Nos juntamos, la policía nos observa,no hace nada
(y...¿terminaron?)
Comenzamos a gritar, caminamos, la policía grita, todos gritan, las pistolas también
(y...¿terminaron?)
Más gritos, corre sangre, ríos rojos que no llegan al mar. Muere Manuel.
(y...¿terminaron?)
Marchamos con él, gritamos, hablamos, rogamos, no nos escuchan
(y...¿terminaron?)
Nos enfurecemos,¿no nos escuchan? Si arde, nos verán, ¡Que Arda!
(y...¿terminaron?)
Arde todo, el Puerto iluminado por el fuego de la rabia, de la frustración
(y...¿terminaron?)
Arden los Patrones, no así El Mentiroso, arde la calle, ardemos nosotros
(y...¿terminaron?)
Respiramos humo, la policía nos acecha, cada vez más cerca
(y...¿terminaron?)
Esperen a que oscurezca...esperen no más.
No,no hemos terminado, seguimos en Huelga desde 1903.
Vivan.
lunes, 25 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
In
miércoles, 6 de octubre de 2010
Smells Like Teen Spirit
El joven espíritu sentía dentro de sí la urgencia del actuar
el ansia del grito, la carrera alocada a la muerte por el ideal, muerte segura.
El joven espíritu deseaba ser mártir.
Ser mártir y ver las lágrimas en los ojos del pueblo hasta ahora cegado por las
sonrisas tranquilizadoras y las brillantes corbatas
terribles corbatas del Estado.
Pero al wannabe mártir el pueblo le daba asco.
Los ancianos desdentados, los niños embarrados, la ausencia de nobleza de los
quiltros escúalidos y las mujeres desgreñadas.
No quería saber nada de eso.
Para el joven y cruel espíritu el pueblo tal como estaba no debía tener el poder
por ello deseaba morir por la causa que lo transformaría en una copia
dicharachera, populosa y sin corbata
del mismo estado que lo oprimía.
Ya no quiero seguir escribiendo sobre este espíritu.
Vivan.
el ansia del grito, la carrera alocada a la muerte por el ideal, muerte segura.
El joven espíritu deseaba ser mártir.
Ser mártir y ver las lágrimas en los ojos del pueblo hasta ahora cegado por las
sonrisas tranquilizadoras y las brillantes corbatas
terribles corbatas del Estado.
Pero al wannabe mártir el pueblo le daba asco.
Los ancianos desdentados, los niños embarrados, la ausencia de nobleza de los
quiltros escúalidos y las mujeres desgreñadas.
No quería saber nada de eso.
Para el joven y cruel espíritu el pueblo tal como estaba no debía tener el poder
por ello deseaba morir por la causa que lo transformaría en una copia
dicharachera, populosa y sin corbata
del mismo estado que lo oprimía.
Ya no quiero seguir escribiendo sobre este espíritu.
Vivan.
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